domingo, 11 de abril de 2010

Carta de Mariana a su optimismo.

Te mataste sabiendo que ya no habìa mucho por hacer,
que la mitad de las cosas que alguna vez quisiste
no eran lo que parecìan y no las querìas màs.
Te mataste porque viste que la gente no te valora, ni te conoce y no se preocupò
nunca por mantenerte de pie.
Te mataste, cuando por fìn tuviste la oportunidad de darme la mano para levantarme y volver a empezar y preferiste ver como me arrastraba, cargando desmotivado con mis millones de problemas y complejos.
Te mataste y te importò un carajo dejarme mirando como una parte de mì ya no sonreìa,
ni era mùsica, ni libertad, ni paz, ni nada.
Pero ahora es Abril de nuevo y no es que no te necesite pero el otoño siempre te trae de vuelta,
como si calleras con cada hoja, de cada àrbol, dando paso a nuevas oportunidades.